CALLE HUALGAYOC

FICHA DE IDENTIFICACIÓN


Datos generales:
Dirección: Calle Hualgayoc cdras
Uso actual: Calle peatonal
Propietario:
Área:
Estilo arquitectónico:


Información técnica
Estado de conservación: Calle recientemente renovada. Inmuebles en mal estado
Sistema estructural:
Estado de instalaciones:
Amenaza de destrucción:
Tugurizado:
Saneamiento legal:
Declarado monumento:


Datos Históricos
Autor:
Construcción:
Uso original:
Intervenciones:
Propietario original:
Otros usos en su historia:


Contactos:
Verónica Bonifaz, de la Corporación Lindley
Juan Ramón Balcells, de Telefónica del Perú
Matteo Canepa, de SIAM.


TEXTOS DESCRIPTIVOS


Descripción:


Declarado "Patrimonio Cultural de la Humanidad" por la UNESCO, el jirón Hualgayoc es una de las principales entradas del distrito del Rímac, adyacente a la Plaza de Toros de Acho y ruta obligatoria para visitar el eje de las Alamedas (Paseo de Aguas, Alameda de los Descalzos y Alameda de los Bobos).


A lo largo de 4 cuadras se ubican una serie de quintas y callejones tradicionales, en su mayoría tugurizados, que acumulan problemas físicos y sociales.


Recientemente el Patronato del Rímac, con la colaboración de Corporación Lindley, Telefónica y SIAM, ejecutó el proyecto de peatonalización y remodelación de todo el Jr. Hualgayoc, con el fin de mejorar el ornato y recuperar la arquitectura monumental. Lamentablemente, tal como se suele trabajar en Lima, esto se plantea como una recuperación de objetos arquitectónicos, sin contar con un plan integral de regeneración urbana ni un plan de participación vecinal en el proceso. El enfoque del este proyecto es, según sus autores, el de convertir al Rímac en un distrito turístico y comercial, mediante la creación de plataformas para la recreación y la cultura, mas no la reinserción de cientos de ciudadanos que viven en pésimas condiciones. El monto de inversión fue de S/943,137.81 soles, pero los resultados distan mucho de haber logrado una solución.


"Creemos que el arte y la cultura son esenciales para fortalecer la identidad nacional. Por eso y porque nos permite reafirmar nuestro compromiso con el país, decidimos apoyar a este prometedor proyecto”. Ludwig Meier, Presidente del Patronato del Rímac.


"Este esfuerzo reafirma nuestro compromiso con el Perú y el desarrollo del distrito del Rímac, distrito que nos vio nacer como compañía hace más de 105 años". “La peatonalización del Jirón Hualgayoc disminuirá significativamente la contaminación sonora y ambiental, fomentará el ordenamiento visual de la zona y la apertura de nuevos negocios para el turismo, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los vecinos”. Verónica Bonifaz, de Corporación Lindley


"El Rímac es un distrito de historia y tradición, con un gran potencial para el turismo. La remodelación de vías tradicionales como el Jirón Hualgayoc nos permite recuperar monumentos históricos y convertirlos en espacios culturales y artísticos para el desarrollo del distrito". Enrique Peramás, alcalde del distrito del Rímac.


Historia


Estado actual


Proyectos:


Bibliografía:


(limalavieja.blogspot.com)
(blog.pucp.edu.pe)


PROPUESTA ERL

En la esquina de las calles Hualgayoc y Marañón, en la transitadísima zona de Acho, a un lado de la famosa plaza de toros, se erige por entre los tugurios un curioso mirador que caracteriza a aquel lugar. Se trata del mirador de Ingunza, una construcción del siglo XIX poseedora de un variado menú de historias limeñas y que actualmente, aunque rodeado de negocios que animan el lugar, tiene un futuro poco auspicioso pues se encuentra en estado de abandono y han pasado algunos años desde el último intento de puesta en valor.


SU HISTORIA:


El mirador de Ingunza fue mandado a edificar en el siglo XIX por el abogado sanmarquino Francisco Esteban de Ingunza y Basualdo, oriundo de la ciudad de Huánuco en lo que por aquel entonces era una quinta de regular extensión de su propiedad. Se dice que Don Ingunza se inspiró para el diseño de su mirador en edificaciones observadas en sus numerosos viajes por España, el imperio ruso , Palestina, Líbano, Siria, Turquía, Persia, Egipto, y otros países del Oriente, viajes que se llevaron a cabo entre 1847 y 1849. Las labores para la construcción del mirador fueron encargadas al francés Paul Nicolás Chalón por una suma inicial de 964 pesos y terminaron arcialmente en 1858, pues tres años después se adicionó, al lado de la primer estructura, otra edificación octogonal para conectar el primer nivel del mirador con el tercero mediante una escalera de caracol.


VERSIONES PINTORESCAS SOBRE SU ORIGEN:


La tradición limeña ha creado diversas historias acerca de este peculiar mirador. Una de las más conocidas es aquella que menciona que Hipólito de Landaburú (amigo de Don Ingunza) para poder observar las corridas de toros en la plaza de Acho sin tener que ubicarse en las gradas y que exista la posibilidad de encontrarse con el Virrey Amat y Juniet quien, como sabemos, mandó a edificar dicha plaza y,dentro del marco de esta versión, sostenía una rivalidad con Landaburú. Otra versión tambien involucra al mismísimo Amat con Micaela Villegas "la Perricholi" al afirmar que ambos tuvieron que ver con la edificación del mirador de Ingunza para poder ver las corridas de toros gozando de la privacidad que sus instalaciones brindaban.


Ambas versiones se tachan por cuestiones de ubicación en el tiempo. El mirador, como ya mencioné lineas arriba, terminado de edificar en 1858 no pudo tener relación con el virrey Amat ni con Micaela Villegas, personajes famosos del siglo XVIII.


EL MIRADOR ES TESTIMONIO VIVO DE OTRA ÉPOCA:


Al fallecer el señor Ingunza, heredó la propiedad su hijo Francisco Esteban de Ingunza y Bedoya quien la vendió a inicios de 1899 a Doña Juana Herrera de Espantoso, señora que habitó tal lugar con su familia a principios del siglo XX como lo muestra la siguiente foto:


Con el pasar de los años, el predio dentro del cual se ubica el mirador ha ido pasando por diversas manos y actualmente es ocupado por varios negocios (carpintería, venta de dvd´s, hospedaje, etc.) y algunas familias de bajos recursos económicos. Esta situación, sumada al poco mantenimiento brindado en estos años ha hecho que el mirador de Ingunza se encuentre en un estado de deterioro creciente. Es lamentable que tan bello mirador de antaño posea un futuro incierto. Muchos amantes de la rica historia de Lima esperamos que se tomen acciones por parte de las autoridades para rescatar del olvido tal joya rimense. Aún estamos a tiempo.

Maravillarse con la vista panorámica de una Lima republicana, observar en el horizonte el mar porteño, o disfrutar de una de sus más íntimas pasiones: la lidia de toros, fueron quizás los motivos que llevaron a Francisco Esteban de Ingunza y Basualdo, intrépido viajero, acaudalado y prestigioso abogado huanuqueño, a construir el mirador Ingunza, ícono del Rímac que acompaña a la Plaza de Acho desde 1858, y último mirador de su tipo que ha contemplado Lima.


El Mirador de Ingunza fue declarado Monumento Histórico y Artístico en 1972. Posteriormente la UNESCO declaró a dicha propiedad conjuntamente con la Plaza de Acho como Patrimonio Cultural de la Humanidad. Por lo tanto, la Plaza de Acho y el Mirador de Ingunza son complementos arquitectónicos e históricos, un conjunto monumental.


Inspirado en las edificaciones de gran derroche artístico que observó en sus viajes por el norte de África, el lejano Oriente, América y Europa, tal vez atraído más por los minaretes árabes, don Francisco de Ingunza y Basualdo levantó en 1858, dentro de su casa –la Quinta Ingunza-, ubicada en la esquina de las calles Hualgayoc y Marañón, al lado de la Plaza de Acho, en el Rímac, el mirador Ingunza, pintoresco y tradicional rincón de Lima.


Francisco Esteban de Ingunza y el plano original que diseñó para la construcción del mirador. (Archivo familia Ingunza/Museo de la Nación). Ilustración: Marco Gamarra Galindo.


Elizabeth Ingunza Montero de Villegas, descendiente directa de Francisco Esteban de Ingunza y Basualdo, comenta que el recinto donde se construyó el mirador se caracterizaba por poseer “caballerizas y hermosos jardines adornados por estatuas de mármol y piletas, así como por una colección de cuadros del eximio pintor Juan de Dios del Carmen de Ingunza y Basualdo”. La construcción del mirador, pues, significó un atractivo más para el solar que, en la actualidad, se ha convertido en un modestísimo hotel signado con el número 511 del Jirón Marañón.


Por pedido de Francisco Esteban de Ingunza, el encargado de la construcción del mirador fue el francés don Paul Nicolás Chalón. El costo, según el contrato inicial, ascendía a 964 pesos. Sin embargo, Chalón realizó gastos adicionales por las sucesivas modificaciones efectuadas al plano original, realizadas a lo largo del proyecto, por lo que se presentó, finalmente, una factura a cobrar por una mayor cantidad.


Se dice que el magistrado supervisaba personalmente los avances y los iba ajustando de acuerdo a sus observaciones de otros miradores limeños de la época, así como de monumentos vistos en sus viajes por España, Rusia, Palestina, Líbano, Siria, Turquía, Persia, Egipto, y demás países del Oriente, efectuados entre los años 1847 y 1849.Detalles arquitectónicos del Mirador Ingunza El mirador Ingunza es una interesante pieza arquitectónica, con base octogonal y de tres cuerpos, en la forma de un alminar, coronada por un giraldillo o cúpula, que conjuga perfectamente con la construcción de Acho. Sus balcones circundantes y ventanales evocan tiempos pomposos y épocas de armonía en la construcción de las viviendas de Lima.


Además, el mirador consta de cuatro pisos interconectados por escaleras de caracol. En sus buenos tiempos tenía puertas de roble y cedro, con techos entablados en pino, ventanales con bastidores, vidrios y herrajes, así como barandas en el tercer y cuarto piso, donde además se colocó una cúpula de zinc que quedó aislada como un altillo. Fue recién en junio de 1860 que se
añadió en el pináculo del mirador la estatua de madera de un indio o cacique con taparrabo. Para su inauguración, en 1858, se convocaron a más de dos decenas de invitados. Foto: Marco Gamarra Galindo.


Transcurrieron más de cien años para que en noviembre de 1961, con motivo de la ampliación de los exteriores de la Plaza de Acho, se adicionara otra edificación octogonal de menor diámetro recubierta con adobe, en cuyo interior arquitectónico se encuentra adosada una escalera de caracol que conecta el primer nivel con el segundo y el tercero. Esta última construcción tuvo como finalidad reforzar el mirador y librarlo de la amenaza latente de un posible derrumbamiento. En el tercer nivel se edificó una garita de madera que inicialmente sirvió como repostero y luego en un comedor familiar.

Mirador Ingunza visto desde las riberas del río Rímac. Su altura es de aproximadamente 19 metros.


La leyenda del Virrey Amat y el Mirador Ingunza


Por mucho tiempo se dijo públicamente que el Mirador Ingunza era una construcción colonial. Se decía también que el dueño, ante su negación de mostrar reverencia al virrey don Manuel de Amat y Juniet cada vez que coincidían en la Plaza de Acho, decidió erigir su propio mirador, para cual  privilegiado espectador, poseer una vista panorámica de la corrida de toros, y lo mejor, sin tener que rendir pleitesía al amante de la ‘Perricholi’, el virrey Amat. Se aseguraba, inclusive, que el virrey y la ‘Perricholi’ estuvieron más de una vez presentes en el mirador, no sólo contemplando las corridas de toros, también dando rienda a sus amoríos. Pues, admito que la historia es bastante curiosa. Sin embargo, carece de sustento histórico: ambos personajes del relato, en realidad, fallecieron antes de que se inicie la construcción del mirador (aunque hubiera sido un lugar perfecto para que estuviesen alejados de las miradas del ‘populacho’ limeño). El Comercio en una edición de 1990 derrumba las hipótesis de una supuesta relación entre el mirador y la pareja:


Al mirador Ingunza se le ha vinculado –con demasiada imaginación- al propietario de la Plaza de Acho, don Agustín Hipólito de Landaburú y Rivera, de quien se dice fue amigo y socio de Ingunza; asimismo se ha dicho y hasta se ha aceptado como historia verídica, que Ingunza no quería rendir pleitesía al virrey don Manuel de Amat, y por ello ideó la forma de eludirlo y no perder su
espectáculo favorito; algún periodista atrevido llego a asegurar que el virrey Amat y la ‘Perricholi’ estuvieron en el mirador. Todas esas no son sino pseudohistorias, pues como sabemos, el coso se Acho se inauguró en enero de 1766 con asistencia de Amat y Landaburú, mientras que el mirador lo puso en uso su creador y propietario, doctor de Ingunza, en diciembre de 1858, es decir 93 años después. Para entonces el señor Agustín Hipólito de Landaburú y su hijo, el doctor don Agustín Leocadio de Landaburú y Belsunse, habían fallecido; el virrey don Manuel Amat y Juniet falleció en febrero de 1782, y su hijo don Manuel Amat y Villegas, nacido el 13 de noviembre de 1770, también había fallecido; y por último doña María Michaela Villegas Hurtado (la ‘Perricholi’) nació en Lima el 28 de septiembre de1748 y falleció en el Rímac el 26 de mayo de 1819. Por lo expuesto, ninguno de estos personajes tuvo vinculación alguna con el mirador ni con su autor, el doctor Francisco Ingunza.


El torreón de Ingunza, llamado así también, es uno de los últimos miradores de Lima. Solo quedan tres. Al fallecer el propietario del mirador, Francisco de Ingunza, lo heredó su hijo don Francisco Esteban de Ingunza y Bedoya, que vendió la finca el 1 de febrero de 1899 a doña Juana Herrera de Espantoso. Fue así como los Ingunza cedieron finalmente los terrenos de la “Huerta de Acho”  donde se hallaba el peculiar mirador. El mirador Ingunza es una evidencia cierta del carácter suntuoso del Centro de Lima, que para ese entonces ostentaba casonas, palacios y miradores de resaltante y vistosa arquitectura. Aunque no tuvo el mismo final que el Palacete Veneciano o la iglesia de los Desamparados (cuyos destinos fueron conducidos a la destrucción innecesaria), el mirador Ingunza no debe permanecer ajeno al ciudadano común, no debe hundirse en el olvido y menos derrumbarse en la desidia de las autoridades. Todavía tenemos tiempo para revertir su estado.

  • Negro Facebook Icono
  • Negro del icono de Instagram
  • Negro Twitter Icono